Resumen
Una disolución es una mezcla homogénea de dos sustancias: el soluto, que está en menor cantidad y se disuelve, y el disolvente, que está en mayor cantidad y lo disuelve. El agua con sal es una disolución: la sal es el soluto y el agua, el disolvente. El disolvente más habitual es el agua.
Hay un límite para lo que se puede disolver: cuando el disolvente ya no admite más soluto, la disolución está saturada. La cantidad de soluto que hay en una disolución es la concentración, y se puede expresar de varias formas: en gramos por litro (g/L), en porcentaje o con la molaridad. La temperatura influye: en caliente, casi siempre se disuelve más soluto.
Puntos clave
- Una disolución es una mezcla homogénea de soluto y disolvente.
- Soluto: el que se disuelve (menor cantidad). Disolvente: el que disuelve (mayor).
- El disolvente más común es el agua.
- Una disolución saturada no admite más soluto.
- La concentración mide cuánto soluto hay: g/L, % o molaridad.
- La temperatura influye: en caliente suele disolverse más.
- Una disolución no se separa filtrando (el soluto está disuelto); hay que evaporar.